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miércoles, abril 24, 2013

Descubren en Cajamarca poema inédito de César Vallejo





•       Se trataría de uno de los primeros poemas del vate santiaguino.



Pese a que aun no se ha presentado el libro “La Poesía en el Periodismo Cajamarquino” de los autores Evelio Gaitán y Carlos León ya ha marcado un hito con la publicación de un poema que no figura en ninguno de los libros publicados por César Vallejo y que constituye uno de los hallazgos más importantes en la literatura peruana en los últimos tiempos.
Se trata del poema titulado “Indiecita”: Indiecita que caminas/ sin saber a dónde vas/ por quebradas y colinas/ ¿Por qué siempre triste estás?/ En tus ojos hay arranques/ nostalgiosos de la luna, y en tus pies con toscos llanques/ todo el frío de la puna./ Con tu rueca en el camino/ vas hilando y vas fingiendo/ esa rueca del destino/ que tu historia va tejiendo./ Indiecita que caminas/ sin saber a dónde vas,/ ¿tus miradas peregrinas?/ Débil eco mudo y triste/ de otros tiempos que pasaron/ tú no sabes lo que fuiste./ Unos blancos se llevaron/ todo el oro de tus minas/ y por eso pobre estás/ indiecita que caminas/ Sin saber a dónde vas./ Tú naciste dolorida/ resignada pero fuerte;/ tú no sabes de la vida/ tú no sabes de la muerte,/ pero vives la dulzura/ de vivir sin saber nada/ como el cóndor en la altura/ como el río en la quebrada,/ como siempre vas a pie,/ ignorante de tu herida/ oye aquesto que yo sé/ el camino de la vida/ más que flores tiene espinas/ y mejor… mejor no sepas más/ indiecita que caminas/ sin saber a dónde vas.

La factura de un Vallejo juvenil es clara, el poema evidencia los rasgos de la poesía primigenia de Cesar Vallejo en sus comienzos, antes de 1918 en que publica “Los Heraldos Negros” los términos nostalgiosos y aquesto merecen una profunda lectura comparativa con el Vallejo de los Heraldos negros-  Si bien el periódico en el que fue publicado: El Cumbe – Diario Informativo- Año III, Cajamarca 28 de julio de 1939. Nº 975. Sección Página literaria corresponde al año siguiente a la muerte de Vallejo en País, este debió llegar a la redacción del diario a través de uno de los amigos entrañables que tenía Vallejo en Cajamarca y que constantemente retornaban al hogar materno (Véase Vallejo y los cajamarquinos). Una de las amistades más solidas que tuvo con un cajamarquino fue con Oscar Imaña Sánchez, Hualgayoquino cuyo apego a Vallejo se demuestra a través de la correspondencia que sostenían cuando César Vallejo estuvo en prisión.

Oscar Imaña por su parte, era un poeta renuente a publicar, lo que podría explicar que en uno de sus viajes haya preferido dejar en el diario un poema de Vallejo y no uno suyo, además de rendir un homenaje al amigo muerto.
Cuando Vallejo viaja a Paris, Imaña pasa muchos años en Cajamarca donde traba amistad con el padre de la poetisa Socorro Barrantes, Imaña ejerció como juez en la Corte Superior de Justicia de Cajamarca por muchos años y sus vínculos con los intelectuales y medios impresos de la época eran evidentes.

El poema “Indiecita” tiene mucha simetría en la estilística a aquel que fuera catalogado como el primer poema Publicado César Vallejo en noviembre de 1911 en “El Minero Ilustrado” de Cerro de Pasco. El soneto es el siguiente:

El día toca a su fin. De la cumbre/ de un enorme risco baja el rebaño/ pastor garrido, que con pesadumbre/ toca en su quena un yaraví de antaño./
El sol que lento cae, con su lumbre/ da un tinte de misterio y de tristeza/ a un campo de solemne soledumbre./ La aura pasa suave. La noche empieza./ La choza pastoral está a la orilla/ de un río de corriente silenciosa;/ hila en la puerta una india candorosa.
Después los labradores de una cuadrilla/rendidos se recogen a la choza./ Da las seis un reloj de la capilla...

Corresponderá a los estudiosos de la obra de Vallejo hacer un análisis más profundo de este hallazgo que ha sido hoy develado para el mundo y desempolvado del olvido.

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