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lunes, abril 22, 2013

Salvemos a los perros en Cajamarca



Cajamarca, a diferencia de otras ciudades, no tiene una sede de la Sociedad Protectora de Animales, por lo que aquellos canes que vagabundean por la ciudad se ven en total desamparo y abandono. A esto se suma que ya  en Cajamarca existe un tráfico de animales y que se comercializa en los mercados sin ningún reparo. Aves de distintas clases, felinos, tortugas, iguanas y hasta primates se pueden ver enjaulados y en venta en las esquinas del perímetro del mercado central y en algunos mercados adyacentes.

El caso específico de los canes resulta lamentable debido a que se da en un contexto de aceptación generalizada – como si tuviéramos un acuerdo tácito de que los perros vagabundos por el hecho de no tener dueño, tampoco tienen derechos – nos hemos vuelto hace mucho una sociedad indolente y materialista que protesta cuando tocan lo suyo pero no cuando sucede con otras personas.

La Universidad Nacional de Cajamarca, como cada año, realiza prácticas abominables y abyectas con perros, a quienes les realizan operaciones, mutilaciones, intervenciones… y todo cuanto un practicante necesite para conocer la anatomía y las reacciones de los canes - Esta práctica ya ha sido vedada en otras universidades del país, debido a la impericia de quienes lo ejecutan y a la atrocidad que significa para los pobres animales ser sometidos a ese tipo de torturas y vejaciones – Los estudiantes universitarios actúan como nazis en los campos de exterminio, realizando una serie de experimentos con seres vivos – quizás podamos asumir y comprender que con seres muertos se puedan realizar clases prácticas para conocer la anatomía canina, lo que a la postre conllevará a salvara vidas, pero hacerlo con seres vivos resulta indignante-.

Los estudiantes salen de a dos o en cuadrillas en busca de canes indefensos, les lanzan algo de comer, mientras se ganan su confianza, luego uno de ellos, se acerca al animal por la parte posterior y lo toma de la cola y le da vuelta tras vuelta -como si se tratara de el lazo de un jinete- El perro da alaridos siniestros mientras se va mareando por las constantes vueltas, finalmente, lo meten de cabeza en un saco o costalillo y el pobre can es trasladado a su centro de estudios.

En la universidad la historia no es menos patética, el can es introducido en una jaula de metal, en donde el animal permanecerá por todo el tiempo que los estudiantes lo requieran. Ahí será su celda en la que recibirá su alimento – si es que eso sucede por casualidad del destino-, hará sus necesidades y en casi todos los casos, será también su última morada.

Las prisiones están ubicadas sistemáticamente en el trasfondo de la universidad, llegar hasta el lugar es una labor difícil, en el lugar se encuentran las celdas con canes de todas las razas, desde los que tienen el más distinguido pedigrí hasta aquellos que son vagabundos por antonomasia. En esas celdas lúgubres se puede encontrar a perros con los intestinos expuestos, con las patas quebradas, con tubos saliéndoles del cuerpo, con tráqueas cortadas o mutilados y además famélicos, tuertos o sin ojos. Es un campo de experimentación en donde no existe para nada el amor a ellos.
Los perros provienen de todos los lugares, fueron robados con la premisa de la investigación y con el pretexto de que servirán a la ciencia. La Universidad Nacional de Cajamarca permite eso y además instiga a los estudiantes a esa muerte lenta de las mascotas ajenas en “La Primera Casa Superior de Estudios”.

Ojalá que esta vez escuchen las asociaciones que ven en ellos los derechos de los animales vulnerados, ojalá se escuchen las voces de los antitaurinos y de todos aquellos que tienen un poco de amor a los animales, para que esa atrocidad no se siga cometiendo con el pretexto de la ciencia. Ojalá podamos ir en conjunto a liberarlos, a abrir las celdas de todos aquellos que fueron secuestrados y que hoy experimentan con ellos con una crueldad sin límite.

Balcon Interior

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