Síguenos en FACEBOOK

lunes, abril 23, 2012

Los Mineros van saliendo de la mina



·       Los mineros salieron de la mina/ remontando sus ruinas venideras, / fajaron su salud con estampidos/ y, elaborando su función mental/ cerraron con sus voces/ el socavón, en forma de síntoma profundo.

César Vallejo.

El rescate de los 9 mineros atrapados por varios días en la mina llamada “Cabeza de Negro” en la región Ica puso a los peruanos en la mira del mundo entero y nos ha hecho analizar con frialdad los peligros de la minería informal en el país.
La tragedia de estos mineros nos ha hecho evocar lo sucedido hace un tiempo en Chile donde más de 30 mineros quedaron atrapados por varias semanas ante la expectación del mundo entero.
El nombre de minero en realidad está estrechamente ligado a los socavones, a esa manera casi rudimentaria en la que se extraía el mineral siguiendo la veta y que ello podría significar varios kilómetros de túneles y galerías, de humedad y de cambios bruscos de temperatura. Solo una persona que ha ingresado a la profundidad de los socavones puede saber lo que significa estar atrapado por varias horas en medio de esa oscuridad innombrable y del pánico que causa la incertidumbre.
Sin ir my lejos, el asiento minero de Hualgayoc, está plagado de socavones cuyas entrañas albergaron a miles de hombres en siglos de minería y en cuyas galerías murieron aplastados por las “tapas” (1) miles y miles de ellos.
En tiempos de la colonia la minería fue uno de los oficios más duros y que significaba que los peones ingresen a las minas por semanas, allí vivían y morían, comían y dormían, algunos salían en cajones luego de una semana. Las puertas de los socavones tenían rejas de metal y existía un portero quien velaba porque ningún peón ose escapar. Aunque parece una historia de ficción la historia es real, las crónicas de los viajes del obispo Jayme Martínez de Compañón y Bujanda así lo narran y los archivos existentes de esa época, así lo testimonian.
Eran tiempos en que la iglesia predominaba y ordenaba, en uno de sus últimos viajes al Mineral Hualgayoc (2) Martínez de Compañón solicita al Virrey Guirrior “que se envíe más de un millar de mitayos a Hualgayoc, de preferencia con hijos pequeños, para que los ojos de estos se acostumbren a la luz” cita textualmente la infame carta redactada por uno de los obispos más falsos que pasó por estas tierras.
El rescate de estos hombres peruanos de la mina “Boca de Negro” nos remonta a nuestro pasado telúrico y nos proyecta  hacia nuestro futuro cercano, nos lleva a pensar en las medidas que el Estado Peruano debe tomar para evitar que este tipo de eventualidades se repitan y que nuestros compatriotas se sigan exponiendo en la minería informal, arriesgando sus vidas, manejando productos químicos y explosivos sin ninguna experiencia, mucho menos protección alguna.
Como decía César Vallejo: Craneados de labor,/ y calzados de cuero de vizcacha,/ calzados de senderos infinitos,/ y los ojos de físico llorar,/ creadores de la profundidad,/saben, a cielo intermitente de escalera,/ bajar mirando para arriba,/saben subir mirando para abajo.

1.  (1)  Porción de piedras que caen de lo alto del techo del túnel.

2.  (2) Nombre que se denominaba a Hualgayoc luego de su descubrimiento en 1772.

Balcon Interior

Bienvenidos a este espacio donde compartimos comentarios de opinión de Cajamarca Perú