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jueves, abril 19, 2012

El soldado olvidado





El 22 de abril se recuerdan los 15 años de una de las operaciones de rescate de rehenes más exitosas de la historia, la operación se produjo en la época del expresidente Alberto Fujimori y fue ejecutada por 142 comandos quienes lograron liberar a 72 personas que permanecían secuestradas desde el 17 de diciembre de 1996 por 14 emerretistas.

En la operación perecieron dos comandos, el magistrado Carlos Giusti y todos los terroristas; por ello los familiares de los subversivos acusaron al Estado de haber realizado ejecuciones extrajudiciales –Lo que es muy creíble si se tiene en cuenta el accionar con el que actuaba la dupla Fujimori: Montesinos-

Hace unos días todos los comandos que participaron en ese rescate fueron condecorados en el Congreso de la República, incluso la esposa y el hijo de los fallecidos; sin embargo hubo uno que miraba con cierta tristeza desde uno de los asientos porque no recibió su medalla, todos lo ignoraron, lo olvidaron por completo y lo sumieron en el desencanto y el desdén; se trataba de uno de los soldados más importantes de Alberto Fujimori, que sin embargo en esa ceremonia no fue condecorado y fue atrozmente olvidado, se trataba del soldado Cipriani.

La historia de los rehenes en la embajada japonesa, ha sido el origen de malas películas, videos políticos, abominables mini series y mejores libros, en cierta medida; en todos ellos se da cuenta de la participación excelsa que tuvo el trepador obispo de Ayacucho de ese entonces, aspirante a obispo a costa de lo que sea – aunque ello signifique traicionar la fe de unos hombres de ideología equivocada y camuflar micrófonos en biblias para luego hacer un show lacrimógeno y echarse a llorar sobre sus cuerpos-

¿Por qué el Congreso no condecoró a Cipriani? Realmente han sido injustos con el soldado que usa túnica para hacer misa y dar sus discursos de iglesia pidiendo la libertad de su compinche Fujimori, mientras su alma lleva una negra sotana.

La década de Fujimori fue en la que se produjeron más desapariciones forzadas, luego de la victoria y la liberación de los rehenes de la embajada japonesa – liberación que todos los peruanos aplaudimos y anhelábamos- los embustes de Cipriani coronaron con el principado de la iglesia católica peruana, desde ahí hizo política, protegió a los delincuentes y negó los crímenes de lesa humanidad a capa y espada; mientras la iglesia católica se desvanecía con tan diabólica presencia a la cabeza.

La vida no siempre compensa lo que uno hace, debe ser por eso que el Sr. Cipriani no tuvo la fortuna de ser condecorado como un soldado más en esa ceremonia. Los círculos de la vida, como los del infierno, son muchos. Uno nunca sabe en qué momento le llega el turno. A veces trepar pisando las cabezas de los demás es sencillo para quienes no tienen valores, pero el tiempo se encarga de darle equilibrio a la vida, Cipriani lo sabe bien, debe ser por eso que el Viernes Santo se atrevió a defender a su líder en prisión y dijo ¡Hipócrita es ese que pide que esté toda su vida en la cárcel o todos esos que dicen !Nunca, nunca, nunca!. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. ¡Hipócritas! ¡Falsos líderes!´

Y ciertamente el mundo está lleno de hipócritas y pecadores, como aquellos que usan una sotana, pero que llevan debajo un kimono.

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