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jueves, enero 23, 2014

¿La vida es un carnaval?



Mientras los presidentes de barrios y el Patronato del Carnaval 2014 se enfrascan en dimes y diretes por el recorrido del corso, el carnaval en Cajamarca se ha desatado violando todas las normas habidas y por haber. A diario se ven camionetas con jóvenes circulando a toda velocidad lanzando agua a diestra y siniestra, al parecer no hay ninguna intervención policial a quienes transgreden la ley ya que los hechos se repiten diariamente.

Por otro lado los carnavaleros han vuelto a tomar los lugares públicos, los han hecho suyos, los han tomado literalmente y en ellos beben, orinan, defecan, duermen, vomitan… y hacen de cuanta necesidad corporal tengan, mientras los miembros del Serenazgo se limitan a mirar ante el apabullamiento de las turbas alcoholizadas y beligerantes que no admiten la imposición de reglas ni sanciones.

Trágicamente el carnaval ya cobró su primera víctima, un hecho que no debió pasar si se hubieran tomado verdaderas medidas de prevención, sin embargo eso no sucedió y hoy los resultados nos invitan a reflexionar a todos ¿Es carnaval un bacanal que no puedes ser controlado por las autoridades? ¿Sirven de algo las cámaras de videovigilancia que costaron tanto y que más allá de captar a amantes furtivos o a ladronzuelos de celulares cada vez que hay hechos realmente oprobiosos no funcionan o no filmaban a esa zona?

¿A dónde van los policías a gran velocidad con las sirenas de motos y patrulleros encendidas como si tuvieran una real urgencia o intervención? ¿Con quién hablan las (los) policías parados en las esquinas dirigiendo el tránsito – dándole la contra al semáforo- mientras hablan por sus celulares usando el Hands Free (Sistema manos libres para hablar por celular).

La inseguridad nos ha tomado por asalto. Cajamarca ya no es la ciudad tranquila de antaño y los delitos que aquí se cometen ya no son hurto de monederos, hoy se cometen crímenes espantosos que han cambiado el rostro de la alguna hora apacible ciudad. Necesitamos un plan de contingencia capaz de frenar la delincuencia con efectividad.

¿Por qué cuando sale un grupo de campesinos a marchar pidiendo agua se traen a 500 DINOES armados hasta los dientes para frenarlos, pero cuando hay que controlar a bandas organizadas del crimen que se han trasladado hasta aquí porque Cajamarca vive su fiesta más emblemática, no se hace absolutamente nada?

Pareciera que las autoridades están esperando que las Rondas Urbanas salven a la ciudad como si del Chapulín Colorado se tratara. Los moralistas de las Rondas Urbanas más allá de golpear a mujeres indefensas, castigar a infieles o azotar a carteristas no se pueden enfrentar al crimen organizado que ha migrado de otras ciudades con hampones ranqueados y altamente peligrosos.

Cajamarca espera más de sus autoridades no dejemos que otra vez el caos y la anarquía conviertan a “Cajamarca la Bella” en “Cajamarca la Horrible”.

Balcon Interior

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