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martes, noviembre 28, 2006

El Genio y arrebatos del poeta césar Vallejo. Descubren artículo inédito de Vallejo.




En los últimos meses de 1917 vallejo deja su Trujillo poético y se dirige a Lima, los motivos. El tormentoso amor con Zoila Rosa Cuadra (Mirtho), que llegó a su fin ese año, así como las inclementes críticas que sufrían sus poemas por parte de ciertos críticos trujillanos. Dejó su tercer año de Derecho en la Universidad de la Libertad y se fue a realizar la labor periodística en Lima. Es ahí donde conoce a Mariátegui (El Tiempo), Luis Góngora (La Crónica), Gastón Roger (La Prensa) e incluso Clemente Palma y a Valdelomar. Además de encontrarse con sus entrañables amigos Alcides Spelucín y Víctor Raúl Haya de la Torre. La primera semana de 1918 ve publicado su famoso poema “Los Heraldos negros” en la revista “Mundo Limeño”

En un artículo que Vallejo Titula la intelectualidad de Trujillo, omite a dos poetas (Víctor A. Hernández y Santiago R. Vallejo) que no merecían, según Vallejo, mencionarlos porque estaban en otra línea poética y que además no pertenecían a la llamada “Bohemia de Trujillo”. Es entonces que la escritora trujillana, afincada en Lima, Carmen Rosa Rivadeneyra, le sale al frente a través de un artículo a lo que Vallejo responde con un inédito artículo descubierto hace pocos días:


La intelectualidad de Trujillo.

Al comentario a mi artículo de este mismo título de El Comercio del 4 del presente, publicado en la edición matinal de este mismo diario del 5, y cuyo tono de cortesía para mí agradezco, voy a contestar solamente ahora, retardado por ajenos motivos.

Indudablemente, Víctor A. Hernández y Santiago R. Vallejo hicieron una labor literaria muy estimable. Pero yo no me he ocupado sino de los escritores modernos que han renovado completamente el ambiente intelectual de Trujillo en los últimos años y que están en plena producción actual. He tratado sólo de este nuevo brote espiritual que está aún temblando de frescura, de fervor juvenil y de orientaciones artísticas del día. El espíritu de mi artículo tiene, pues, su marco preciso. En él están sólo los nuevos, los que traen horizontes flamantes desconocidos en Trujillo, donde cierto círculo docente que aún cree que la poesía consiste en escribir "tristura" para conchabar este "ura" con el "ura" de "montura", pongamos por caso; donde este tinterillaje del arte, en confabulación con sapos y mercachifles, pretendió siempre tergiversar los valores y hacer de la suya, pero que por fin ha cedido ante aquellas energías mozas y fecundas.

No es, pues, inexplicable la omisión. Y si de alguien olvidé es de Felipe Alva, poeta de verdad, conocido en Lima y que también ha luchado heroicamente contra los morosos a toda renovación.

Esto es todo.

Debo también hacer presente que mi artículo en cuestión apareció con algunas incorrecciones de sentido, debido a inadvertencias tipográficas, y que, después de todo, no lo comprometen.
César A. Vallejo
Lo que muestra que el genio creador de Vallejo también tenía un genio ardoroso cuando de batallar en la prensa escrita se trataba.

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