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jueves, noviembre 30, 2006

Cuando los reinos se abren



El fin de semana se presentó en Cajamarca el libro de Érika Almenara, coincidía con el día de la no violencia a la mujer. Érika se lució con brillantez como suele hacerlo en su ciberespacio, su verbo es sencillo y sabe calar en lo más profundo de los sentimientos. A diferencia de otras presentaciones el recinto estuvo lleno, aún los grupos de poetas que se han disgregado por afanes mezquinos de protagonismo, esa noche se dieron cita para conocer a la autora de “Reino Cerrado”.

Pocas presentaciones de libros en nuestra ciudad tienen tanta acogida como la tuvo la presentación de Érika, pocas veces se congrega una mixtura tan plural en un evento de esta naturaleza. Fue la oportunidad esperada para conocernos personalmente, pese a que veníamos trabajando juntos en el proyecto hacía varias semanas. Fue la oportunidad para revisar el inventario de los días en un año que ha sido prolífico en cuanto a obras literarias. También pude conocer personalmente a Cesi del Angla, un transexual que tuvo la gentileza de asistir esa noche, un ser humano que fue aplaudido por su lucha a favor de su comunidad y por su valentía para vivir honestamente en un mundo deshonesto donde la mentira es el pan nuestro de cada día. Y hubo muchas fotos para retratar ese momento, poetas, público asistente, declamadores, cantantes, todos en un momento feliz. Momento de poesía telúrica y dulce. Érika Almenara fue la reina de aquella noche azul, remató la faena con un discurso que la conllevaba a un nacimiento nuevo, a ser una hija de Cajamarca, una voz en la garganta del Cumbe, aquí donde Atahualpa y miles de indígenas derramaron su sangre en esa plaza hoy reconstruida sobre tardes negras del pasado. O como ella misma lo narra en su blog: www.littlegirlinblue.blogspot.com

“…Las 7PM. Hora de partir hacia el INC de Cajamarca. Sentir nervios, comenzar a beber vino, fumar tres cigarros, conocer a Jaime Abanto, su sabiduría, su sencillez, su buena disposición, su cariño. Compartir con otros poetas, sentirme en casa. Recibir el saludo cordial de extraños que me felicitan y en sus rostros pintan sonrisas inolvidables.


Las amigas del colegio, las chicas de cada día, de cada fin de semana, las del gimnasio, las de aquellas mañanas de desolación y desencanto siempre detrás de una para darle el pie de salida hacia la nueva vida. El buen cariño, el buen cariño tantas veces nombrado y compartido: Janet, Maggy, Juanita y Leyla.Rostros conocidos y desconocidos frente a mí con el mejor de los dones que la humanidad puede ofrecer, compartiendo conmigo, temblando conmigo, inflamándose con cada palabra de Socorro Barrantes, William Guillén y Jaime Abanto.


Mi Reino comienza a abrirse y me siento una ALMENARA que se consume al pararse frente a su público para dirigir las palabras de agradecimiento. Y digo, y siento que Cajamarca me hizo “despertar” de una forma especial a la vida. Que yo me he modificado en esta ciudad, que me he re-creado, he re-creado mi cuerpo; y que por tanto, puedo decir que Cajamarca, también me ha parido pues ha encendido mis luces.Podría sonar tonto pero yo esta noche sentí a la humanidad. Estaba fuera de mi Lima, acompañada por gente no sólo de Cajamarca, sino también de otros lugares de este Perú que se dibuja distinto frente a mis ojos. Estaba rodeada de personas de distintos mundos, de distintos sexos y distintos sueños: un pequeño trozo de humanidad junto conmigo. Y me digo "es eso, Eri, de eso se trató siempre, de compartir con la gente, de mezclarse con ella y de hacer algo a través de lo que sabes hacer: escribir". Es en la misma gente donde me reencuentro conmigo, es en la palabra de un transexual que me dice que si hubiese nacido mujer, le hubiese gustado lucir como yo, donde me afirmo; es en la palabra compartida con el otro donde existo…””Gracias Cajamarca”.

Y gracias ti Érika por abrirnos tu reino. Reina azul de la poesía.

Balcon Interior

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